12 de septiembre de 2011

Despotismo no ilustrado

No le complace ver cómo los demás disfrutan. Tampoco gozar junto al resto. No sabe compartir ni hace el amago de intentarlo. No, él sólo maneja dos alternativas: o cata en solitario o manda la presa al río. Él, cómo no, es Enrique Ortiz Selfa. El imputado, el dueño del cortijo, el niño en el bautizo, el novio en la boda y, todo parece indicar, el muerto en el entierro. Pero, para ello, hace falta esperar. Los jueces tienen la penúltima palabra. Mientras tanto, él continúa con su desarrollada capacidad para infectar todo sobre lo que pone su mano. Muchas víctimas ya reposan en las cunetas tras su paso. La próxima, todavía descansa en Foguerer Romeu Zarandieta. Pero, tiempo hay.

Alicante no se merece convivir con ciertos personajes, más propios de prestigiosas series norteamericanas de inspiración italiana que de empresarios de éxito (económico, en todo caso) de la provincia. No lo merece, aunque poco hace para evitarlo. Alicante, una vez más se demuestra, es un pueblo que olvida su historia continuamente, por lo que está condenado a repetirla.

Todo se escribirá en las próximas horas. Pocos, en esta ocasión, se cambiarán a su acera. El Hércules está en juego. El nuevo proyecto, liderato con pasión por Perfecto Palacio y Sergio Fernández, se ha desmoronado como, valga la maldita comparación, sucedió diez años atrás con las torres gemelas. Cuando menos se esperaba. Entonces, un par de aviones acabaron con todo. Ahora... ya sabemos. En el solar ya no quedaban desperdicios a la vista, y el trabajo no resultó sencillo en un verano al que le faltaban días. Se había arado la tierra y, con mucho trabajo, plantado cientos se semillas que ya empezaban a dar sus primeros frutos. Y, entonces, con el verde tímidamente asomando, irrumpe Atila. De nuevo. Y ahí se acabó el esperanzador brote.

La insólita noticia, que hoy provoca pellizcos en la afición blanquiazul, empezó a gestarse el pasado sábado, poco después de que el Hércules encajara su primera derrota liguera de la temporada. Tras una semana tormentosa, con la Copa del Rey como inesperada protagonista, el Recreativo puso una banderilla insignificante para lo que a continuación sucedió en las oficinas del Rico Pérez. El rejón de muerte tenía nombre, Carlos Parodi, nuevo consejero delegado de la entidad. Aunque las armas no matan. Lo hacen las personas. Enrique Ortiz, de nuevo, se encargaba de ejecutar la suerte. A caballo, para escapar sin que le vieran. Cobarde hasta en la muerte. Antes, recolocó a su vasallo, el mismo que enfureció a la afición en el verano del ascenso y regaló, vía Dani Bautista, un millón de euros al Recreativo de Huelva. Todo un figura a sueldo de Ortiz. ¿Muchos se preguntaban dónde andaba metido? Ya lo saben.

Las reacciones no se hicieron esperar. Las dimisiones ya están sobre la mesa. Por ahora, con carácter oficial, Palacio, Huerga y Quintanilla dejan el Hércules. Sergio Fernández no tardará… Y otros, la cifra apenas tiene carácter anecdótico, seguirán el camino marcado por los encargados de encauzar un club que navegaba a la deriva. Ya puesto en el camino correcto, Ortiz regresa a escena. Tampoco debe sorprender. Es su estilo. Nunca se fue, como se comprobó en el traspaso de Valdez. El Hércules es suyo, por mucha fundación que intenten vender. El estadio es suyo. El campo de entrenamiento, también. Y como dueño del cortijo, con su juguete sólo juega él. Y, de no ser así, lo rompe. Así son los caprichosos. No son de fiar.

10 de septiembre de 2011

Las dimisiones sinceras: irrevocables (TW)

No creo en las llamadas “etapas de cambios”. Más bien creo en los cambios naturales, como producto de la inercia de los hechos. Por eso, no creo en que un día optara por dejar de lado este espacio que tantas satisfacciones me ha dado. Más bien, la inercia del día a día me ha impedido prestarle la atención que se merece. Y, como en tantos aspectos de la vida, cuando descuidas a tu compañero de viaje… lo acabas por perder. La efervescencia de Twitter, que me ha capturado en los últimos meses por sus magníficas posibilidades, se erige como el principal motivo del traslado de mi atención. Su inmediatez resulta extremadamente fascinante. Su capacidad para interactuar engancha al más escéptico… Y así un sinfín de motivos que te atraen para luego atraparte en sus redes.

Pero, entre todos esos pros, encuentro un contra: la caducidad. Mejor dicho, la fugacidad de las ideas. La continua sucesión de comentarios, de comentarios a comentarios de otros… dificulta volver la vista atrás, como sí permite un blog, y revisar lo dicho, reflexionar sobre ello. Y, por qué no, cambiar de parecer con el paso de cierto tiempo. Opinar sobre lo opinado.

Por ello, arranco hoy una iniciativa que, espero, tenga continuidad en las próximas semanas, meses… Todo lo que sea necesario para dar forma a un recopilatorio de ideas, juicios (sin valor)... que permanezcan almacenados en una repisa de este rincón.

Hoy, día libre, ha dado para mucho. Desde el titular de Gara (“La Vuelta sale hoy de España y entra en Euskal Herria”) con el que me he despertado hasta las últimas bolas que disputa Nadal ante Roddick en los cuartos de final del US Open. Un poco de todo desde mi particular alba y ocaso de este 9 de septiembre.

El tremendo error que llevará a la eliminación del Hércules de la Copa todavía continúa en la agenda. De este asunto, que afea la perfecta trayectoria del equipo en el arranque de temporada, me quedo con tres comentarios:

“Me sorprende muy gratamente la actitud de Sergio Fdez y Perfecto Palacio. Dan la cara asumiendo su responsabilidad (y la de otros)”.

“Las dimisiones sinceras llevan el apellido 'irrevocable'”.

“Imagino que el Alcoyano invitará al Elche al próximo "Ciutat d'Alcoi". Por eso de los nacidos y los agradecidos...”

Dejando atrás el deporte, por un rato, entra en acción Joaquín Ripoll, “el imputado” para El País. Su (obligada) dimisión como concejal de Alicante provoca la llegada del ‘número 19’ al Ayuntamiento de Alicante. ¿De quién hablamos? Ni idea.

“¿Quién cony es Luis Barcala? Recoge el BOP q fue el número 19 en la lista electoral... Y la siguiente es Tomy Duarte. Q NO DIMITA NADIE MÁS!”

“Veo q es un abogado alicantino de 49 años, apasionado de la fotografía y de los viajes. También le gusta pintar... "cuadros", matiza”.

Al mediodía, en el descanso de la exhibición de España ante Serbia en el Eurobasket, pese a la dirección desde el banquillo de Sergio Scariolo, sintonizo TVE para dar un paseo por la actualidad general. Escucho que la presentadora del TD1 ha viajado hasta Nueva York para cubrir el inminente aniversario del 11S… y yo me pregunto si es necesario… ¿No basta con los corresponsales de calidad contrastada que tiene la pública en EE UU? ¿Qué aporta a las informaciones? Nada. Se limita a dar paso a los vídeos. Un elemento, pues, muy prescindible.

“Veo q Ana Blanco está de gañote en NY. Muy necesario en estas fechas”.

Twitter, cuando se lo propone, te lleva de la mano hasta donde quiere. Es así de persistente. Hoy, me ha empujado a leer un artículo publicado en El País sobre José Tomás, el mito. No me esperaba encontrar nada interesante, pero tampoco lo que me he echado a la boca.

“Ya, por curiosidad, acabo de leer el artículo de Lorca sobre JT en ElPaís. Suena surrealista... pero sirve para echarte unas risas. Buf!”

Y para cerrar el día, una de planes. ¡Cuánto me apetece ver nuevos alberos! Y, en estas fechas, Murcia y Albacete, por categoría y cercanía, ganan muchos puntos.

“Si tuviera tiempo y pasta, el lunes y martes me buscaríais en la plaza d toros d Murcia. Jueves y viernes, en Albacete. Ganas de esa feria!”

Buenas noches.


"ZzzzzzzzzZ"

7 de septiembre de 2011

Ciudadanos de segunda




Nos bajan los salarios, nos amplían las horas laborables a la semana, nos suben los pagos mensuales, nos arrebatan avances sociales… Vale. No decimos nada, o alzamos poco la voz. Bajo esta premisa, escasa trascendencia alcanza un asunto que, por cercano, me irrita día sí y día también. ¿Por qué los vehículos de dos ruedas, que ya ocupan tanto como muchos coches, no tienen la obligación de pasar por caja cuando estacionan en la archiconocida ‘zona azul’? ¿Por qué tienen vía libre para aparcar en un espacio sin contribuir con los parquímetros? ¿Por qué pueden ocupar una plaza de manera gratuita mientras que si esa misma plaza la ocupa un coche debe abonar la correspondiente cantidad para evitar sustos a posteriori? Y si a esta situación se le añade que, meses atrás, el Ayuntamiento destinó una zona, a escasos metros de donde está tomada la imagen, para el aparcamiento exclusivo de motocicletas… Entonces, digo, la irritación aumenta a la misma velocidad que la distancia entre los ciudadanos de primera y de segunda clase. Visto lo visto, es una diferencia aplicable a demasiados ámbitos de la vida. También, al vial.

5 de septiembre de 2011

La melancolía de todo 5 de septiembre


Mucho tiempo, demasiado, hace que no me dejo caer por estos lares. Muchas cosas han pasado en estos dos últimos meses. Tantas cosas, tal vez, como excusas para aparcar la sana costumbre de dejar por escrito las reflexiones, opiniones y pareceres vinculados a este verano, que ha visto, por ejemplo, la dimisión de Francisco Camps, la intervención de la CAM, el adelanto de las elecciones generales, la irrupción de la prisma de riesgo… Y otos tantos asuntos de interés. Al margen, claro, las vivencias personales. No excesivas en estas semanas de calor. Una espera edulcorada con un gratificante trabajo y contadas escapadas a lugares poco exóticos, pero cargados de encanto. Al frente, el viaje a Barcelona, con la guinda del Barcelona-Madrid de la Supercopa. Sí, el clásico del ‘dedo de Mou’.

Y este 5 de septiembre toca volver a este escondite público que tanto me ha dado. ¿Por qué hoy y no…? Sencillo. Hace veintitantos años, caí de culo (literalmente) en este mundo, así que no existe un mejor motivo para ponerse, de nuevo, frente al ordenador. No hay mejor día para reflexionar y hacer balance de los últimos años… y, sobre todo, de los últimos doce meses. Nunca me gustaron los aniversarios (de nada). De pequeña, por una razón obvia: el 5 de septiembre no había cole… Por tanto, resultaba misión harto compleja reunir a los amigos para celebrar el cumpleaños. Con los años, la razón fue virando… pero la sensación apenas ha cambiado.

Recuerdo que hace justo un año me enfrentaba a una etapa de cambios, con sus diferencias, ciertamente semejante a la que ahora me toca vivir. Entonces, eso sí, dejaba atrás la universidad para adentrarme de lleno en el mercado laboral. A tiempo (casi) completo. Pasaba página a los años de campus ilicitano para poner pie, con carácter continuo y entre semana, en la redacción del periódico. Parecía una experiencia excitante. Y así ha sido. Bueno, siendo sinceros, mejor de lo previsto. Ahora, en cambio, intento aprovechar al máximo las últimas horas que me quedan de trabajo entre semana antes de volver a poner pie en la universidad. Toca desandar el camino. Con las ganas justas y cierta melancolía, completo los últimos trámites para matricularme en un postgrado que se hace llamar “Máster en Comunicación e Industrias Creativas”. No suena apasionante, tampoco creo que lo sea. Cuento que es un trámite para acceder al doctorado, y no miento... En realidad, es una excusa. Recuerdo que este verano, sólo de pensar en estar durante todo un año con tres días de asueto entre semana, se me caían encima las paredes y el techo de mi casa. Así que no quedaba otra. La alternancia en los días libres tampoco ayudaba a buscar una actividad paralela, dile idiomas dile…

El año pasado, para ocupar ese tiempo libre, aposté por un máster poco tradicional (a distancia y on line). En éste había que jugar a doble o nada. De primeras, no parece que la fortuna me haya acompañado (¡qué raro!), así que no queda otra que seguir en la partida y ver hasta dónde se puede llegar con las cartas que han caído en suerte. Abro el calendario y veo que sólo me quedan ocho días laborables en el periódico. Una quincena, imagino, en Deportes. Ya lo echo de menos. Se me dibuja una media sonrisa en la cara. Se me agolpan los recuerdos de este año. Sinceramente, inmejorables. Pienso en el futuro, percibo añoranza. La típica melancolía de cualquier 5 de septiembre.